Palacios Martos, Antonio

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Palacios Martos, Antonio

Cargo: Afiliado Agrupaciones Socialistas de Madrid y Tánger (Marruecos)

Nacimiento: 17/2/1908, Linares, provincia de Jaén

Fallecimiento 18/1/2004, México

Biografía:

Practicante de medicina y cirugía, afiliado las JSE y a la UGT desde 1926. Sus padres de situación muy humilde, minero y modista, trabajaron para que él, que se había destacado en los primeros años de escuela, pudiera seguir estudiando. A los 9 años Antonio había terminado la primaria en el Instituto “Cardenal Cisneros” de Linares; no obstante, a pesar de que le ofrecieron una beca en el Instituto de Segunda Enseñanza de Baeza, el esfuerzo de sus padres no alcazaba lo suficiente para sufragar la estancia en la vecina ciudad de Baeza, viéndose obligado a dejar los estudios y ponerse a trabajar en varios oficios (aprendiz de barbero, mecánico y dependiente de comercio). La inquietud de Antonio Palacios por conseguir sus objetivos le condujo a Madrid cuando tenía 17 años, viviendo en la casa de un hermano de su padre, también de condición muy humilde. A los 18 años, después de trabajar como obrero, ayudante de un corredor de comercio y dependiente de un comercio de tejidos, se quedó solo en Madrid por el retorno obligado de su tío a Linares. En esta situación de precariedad, recordando cómo su abuelo Antonio Palacios González le llevaba a la Casa del Pueblo de Linares, se afilió a la UGT en Madrid. En 1928 a pesar de las grandes dificultades por las que pasaba se matriculó en la Facultad de Medicina de Madrid para cursar los estudios de practicante de medicina. En 1929 fue llamado a filas para el servicio militar, siendo destinado a trabajar en el Hospital de Urgencias. En 1930 se afilió al PSOE y se presentó a oposiciones para cubrir plazas de practicante en el Protectorado de Marruecos, consiguiendo el número uno de su profesión. El primer destino fue en Ein-Zoren, cabecera de la Mehala del Rif, y en 20 de junio de 1933 fue trasladado a Tánger ejerciendo como practicante en la Beneficencia Inglesa y en el Hospital Español, además de integrarse en la Agrupación Socialista, de la que fue su secretario; también en 1936 organizó el Socorro Rojo Internacional en Tánger, del que Antonio Palacios fue secretario de Propaganda. Al estallar la guerra viajó varias veces a la zona republicana para llevar víveres, ropa y calzado. En julio de 1938 se incorporó al ejército de la República dejando Tánger con destino a la Clínica Militar nº 8 de Alp (Gerona). Por su condición de dirigente socialista en Tánger, el 8 de octubre del 1938 el Ministerio de Defensa Nacional le nombró Comisario Delegado de Compañía del ejército de Tierra. En febrero de 1939 el ejército Republicano estaba prácticamente derrotado, por lo que Antonio Palacios se exiló en Francia. Años después recordaba la humillación sufrida por los agentes franceses al pasar la frontera que mientras desarmaban a los refugiados españoles les insultaban llamándoles “lâches” (cobardes). Trasladado a un campo de concentración se dedicó durante veinticuatro horas de los 18 días que, sin apenas medios y personal sanitario, estuvo atendiendo a exiliados heridos y enfermos; pero un diplomático francés que había conocido en Tánger lo reclamó para atender a los heridos y enfermos que se hacinaban en la estación de Tour de Carol, iniciándose así su vuelta a Marruecos en Marzo de 1939, aunque a los pocos día dejó Tánger porque el 1 de abril fue ocupada la ciudad por las tropas franquistas. Huyó a Casablanca desempeñando varias actividades para poder mantener a su familia, desde el negocio de exportación de tomates al de comercio del calzado. Después de un largo proceso documental para conseguir emigrar a México, el 31 de enero de 1942 embarcó en Casablanca con su familia en el vapor “Nyassa”. Antonio Palacios empezó trabajando como enfermero en el Sanatorio Español. Al año y medio Palacios dejó el Sanatorio Español y trabajó como ayudante del conocido doctor Jesús de Miguel. En 1948 revalidó todos sus estudios y se matriculó en el Colegio de Enseñanza Superior, licenciándose en medicina en 1954; se especializó en pediatría dedicándose por entero a las enfermedades infantiles. No obstante sufrió marginación por parte de un responsable de la Dirección Nacional de Profesiones que se negó a registrar su título de médico cirujano, lo que le impediría ejercer hasta 1963 que le fue entregada la acreditación. A pesar de ésta y otras dificultades a las que estaban sometidos la mayoría de los exiliados españoles, Antonio Palacios fue un médico destacado en México, junto con el doctor Jesús de Miguel, como pioneros en la rehidratación de niños mediante transfusiones de plasma y sangre, siendo además miembro fundador del Hospital Infantil Privado de México. Continuó su gran trayectoria en la medicina hasta los 85 años, que abandonó debido a problemas en la vista. Su añoranza por España y la nostalgia de estar por última vez con su madre de avanzada edad, viajó a España en 1962 y 1968, muy a pesar del peligro de ser detenido. Tras la muerte de Franco en 1975, ya fallecida su madre, viajó a España para visitar en Úbeda a sus hermanos que no había visto desde 1937. Con la llegada de la democracia el gobierno español le concedió una pensión como “miembro de las fuerzas armadas al servicio de la II República Española durante la guerra civil 1936-1939” y quedó jubilado como funcionario del Cuerpo de Practicantes (1998). Por su trayectoria recibió varios galardones: en 1999 el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves González, le entregó en México un diploma y una placa en expresión de gratitud; en 2002 el Ateneo Español en México, del que fue socio muchos años, le otorgó un reconocimiento como uno de los Decanos del Exilio Español de 1939; igualmente el PSOE le organizó un emotivo homenaje por su continuada militancia en Madrid, Tánger y México. En diciembre de 2003 viajó a Úbeda y Madrid visitando a sus hermanos. El 6 de enero de 2004 regresó a México y a los doce días de su vuelta, el 18 de enero, falleció a los 94 años. Sus cenizas fueron esparcidas en México y en la Sierra de Cazorla, allí donde nace el río Guadalquivir.

Fotografía: Archivo fotográfico FPI

Fuentes:

S. DE CÓRDOBA ORTEGA. Antonio Palacios Martos