Derechos Humanos

¿Qué saben nuestros jóvenes de la Constitución? Para acercar nuestra Ley Fundamental a los ciudadanos más jóvenes, la Fundación Pablo Iglesias ha editado un libro, con textos de los catedráticos Luis Ortega y Pablo Santolaya e ilustraciones de Toño Benavides, que es un comentario sencillo pero no simplista de los conceptos que ordenan la convivencia de los españoles en democracia. El objetivo es que del conocimiento de la Constitución surjan ciudadanos que sepan cuáles son sus derechos pero también cuáles son sus deberes.

Nuestro mundo está conmocionado por graves problemas estrechamente relacionados entre sí. El subdesarrollo económico, social y político, los fundamentalismos y la explosión de guerras localizadas conforman una situación en la que todos los elementos parecen augurar un futuro desesperanzador.

Las sociedades magrebíes actuales afrontan importantes desafíos con respecto a su identidad cultural-religiosa, a la necesidad de impulsar el desarrollo y superar la crisis socio-económica, a la emancipación de la ciudadanía y la construcción de la democracia. En todas estas cuestiones la sacralización de la sociedad patriarcal, el sentimiento de amenaza a los valores árabe-musulmanes, o el papel de las ideologías en relación con el modelo social a adoptar, son factores sustanciales en los que la familia y las mujeres constituyen el centro del debate.

Este volumen recoge los nueve textos de las ponencias que constituyeron el curso "Violencia y sociedad patriarcal" auspiciado por la Fundación Pablo Iglesias. El curso surgió ante la necesidad de dar respuestas teóricas a los diversos fenómenos de violencia que sufren las mujeres en nuestra sociedad. Desde la perspectiva de la Antropología, el Derecho, la Filosofía, la Literatura, la Psicología Social, la Psiquiatría, la Sociología y la Teoría Política, las autoras analizan las causas y los modos en que se estructura la violencia bajo la hegemonía patriarcal.

1989 marcó el bicentenario de la Revolución Francesa. Sin ignorar las consecuencias de todo tipo que conllevó tal hecho, es indudable que supuso un avance sin precedentes que abrió las puertas de Europa hacia la modernidad. Todo nuestro continente acusó el impacto revolucionario. De forma muy destacada, España trató de asimilar a lo largo del siglo XIX las enormes transformaciones emanadas del país vecino.